28 sept 2015

#3







Ellas no están tristes,

están cerca de la angustia en mis dedos, 

de niñas hambrientas con huesos suaves

y de colores que no sabemos.

Algunos años más de hoy

ya podrán ver tan lejos,

que sentirán pena.

Se rascarán las manchas pardas.

Maquillarán arañas.

Las circunstancias

ocurrirán dos veces, se alejarán,

pero sus condiciones darán vuelta

y seguirán aquí.

Y la gravedad

también seguirá aquí,

como en la cinta amarilla del teatro

donde ella no sabe más 

hablar, pues ya lo sabía todo

mucho antes que banderas rosas,

que el refugio diluido,

que el retiro de mamá.



15 abr 2015

Memoria Oculta de Eva Villaseñor




OP/

A las seis de la tarde de hoy, no me imagino qué en verdad. "Aquí me quedo contigo hasta que se acabe el mundo." – Rompiste cuatro paredes discursivas, humanas, silenciaste la sala entera. El agua, las voces, la manifestación mínima, absurdamente grande, de nuestra mente que no tenemos.
Nosotros decidimos cómo es que contamos nuestra historia. Has sido muy valiente, no logré separar el diálogo de tu hermano acerca de la terapia electroconvulsiva de mis días internada y del mismo procedimiento. La psiquiatría es algo que con los años no entiendo en aumento, sólo siento más la idea de no saber. ¿Por qué estamos aquí, así? Nos tocó nacer en un dolor que no nos correspondía y del cual nos hemos apropiado, porque no podemos hacer otra cosa. Quizás así hablaría de las enfermedades mentales, si supiera un poco más. 

Las personas sentadas en el salón aquel día, también guardan la memoria oculta de cómo es que rompimos con la realidad, la fragilidad humana puramente instintiva se desata en nuestros seres queridos, lo más complejo y lo elemental meciéndose en la habitación, antes de que se acabe el mundo, antes de que nos tomen con los brazos, cuando intervienen, y vemos los ojos o la nada, o nada. Nuestra familia involucrada, la entrada al consultorio.
¿Qué es lo que hacemos aquí? Si papá desaparece, si se olvidó. Si yo desaparezco, si me olvidé. Se me olvidó la loca en el patio, no me falta coherencia, estoy conmigo en un plano desfasado, pero no me quedé en ningún sitio, pero no entiendo qué estoy haciendo aquí. No necesito un psiquiátrico, no sé qué es lo que necesito. La identificación puede ser peligrosa, porque asumimos mentes ajenas tan distintas: La imagen es tuya únicamente, pero la siento.

Eva, nuestras virtudes son lo que logramos sentir y cómo hacemos de ello vibrar. He visto tu pieza y logro entender más como el trabajo es los cachitos del artista, cuando se entrega a su obra. Pasaron sesenta minutos y hubo silencio en la sala, nadie se levantó hasta el final de los créditos, terminaron y muchos nos quedamos allí, durante largos minutos, lejos de ti, cerca. Eso – y muchísimas cosas más– es lo que estás causando con la trampa de hacer lo que amas. 

Muchas gracias, Eva. 

– greniers.

12 jul 2014

Las líneas que conozco. El sol sin estar. Mi diario ilustrado.


     


Coleccionar fotografías es coleccionar el mundo. La cámara captura la realidad, la interpreta en su instante más intimo. /// Si las fotografías permiten la posesión imaginaria de un pasado irreal también ayudan a tomar posesión de un espacio donde  la gente está insegura.  /// Una vez terminado el acontecimiento, la fotografía aún existirá, confiriendo una especie de inmortalidad e importancia de la que jamás habría gozado de otra manera.

 Sobre la fotografía – Susan Sontag




Es bañar los escrúpulos en papeles de 
mi pieza; engendrar el grafismo que represente
la cuenta de jornadas,
las entradas y salidassu sanatorio ambulante.

10 jul 2014

2014 de CADE; de Clonazepam.



No pensábamos que llegaría el día en donde hablaríamos a través de las redes sociales. Cómo es que pensaríamos en las redes sociales, si quiera. Lo único que nos daba la realidad era el mismo desayuno todos los días y los mismos muebles para la terapia de grupo. Cómo pensaríamos en el mundo cuando sólo añorábamos estar en él, sin importar que el transporte público hubiera subido su precio o el Estado asesinara más personas. Qué importaba eso si no sabíamos nada de ese mundo. Qué importaba eso si no estábamos ahí. 

Cada número de días nos arrinconábamos en las esquinas a llorar, y entre los ancianos repetir lo cansadas que estábamos, escribir en nuestras libretas, después esconder las plumas para poder seguir escribiendo en nuestra habitación. Las libretas eran lo más valioso, un presente de nuestras familias y el universo, privado e inconsistente arrogante mundo decidió meternos en una caja de zapatos para respirar sin tener conciencia de los meses pasar, mientras te repiten los del título profesional que “Estás loca” y “Todo esto es producto de tu enfermedad.” 

No pensábamos que llegaría el día en donde hablaríamos a través de las redes sociales. Sólo soñábamos salir a la sala de espera y ver el mundo seguir ritmo. Los compañeros te desean suerte, te envidian y se quedan dentro, se tiran en el sofá y encienden la grabadora en loop, aún ignoran al personal porque están hartos, todos. Tú estas afuera durante dos horas y vuelves. Soñábamos la información revuelta de las computadoras y contestarle a los amigos por qué es que desaparecimos. Por qué es que desaparecimos de las redes sociales de repente, y pasan los meses, y seguimos con vida pero nos hemos muerto para todos. Somos invisibles a la mirada del mundo. Tenemos la grabadora en loop y nuestras libretas, el universo se empieza a olvidar de dónde o si estamos, a nadie le importa por demasiado tiempo, sólo a nosotrxs, que creemos que esto será algo mejor y que al volver seremos bienvenidos. No siempre es así.

El algunos momentos sentí la necesidad de volver a su caja, porque todo afuera era muy duro, en algún momento volví a la caja porque así lo había decidido, porque pensaba que era más seguro. Sigo preguntándome hasta que momento es sana la rehabilitación. Hasta dónde puede existir la salud mental, si para estar sanos debemos cerrar los ojos.

El mundo éramos Grecia y yo, en su momento. El mundo éramos Fernanda y yo en eso que entendíamos como eterno y en nuestro ingenua lista de planes. El mundo era Fernando y nosotras, en nuestro ego y la necesidad de burlarnos del mismo, y del universo. Ya no recuerdo los nombres de los enfermeros. En el mundo Prozac Rivotril; el suceso más importante era lograr ver a nuestros padres, y que más de cinco minutos se nos permitiera hablar con ellos. El momento más signif. era ver la calle y el puesto de hotdogs a través de barrotes en la habitación #5. ¿Cómo vivir nuestro proceso conductista? Ingeniería del comportamiento, es sencillo perder la cabeza cuando nadie te escucha, cuando la gente te escucha solamente porque les estás pagando.

Acá afuera existen las drogas y las razas. Acá afuera somos pobres porque existen los ricos y los más pobres. Afuera la rutina irremediablemente la elegimos. Acá afuera no sé lidiar con mis pensamientos. Vivir es más que información. En algún momento vivimos realidades tan pequeñísimas e inmensas en comparación con nuestra capacidad cognitiva, todo se sentía muchísimo más y todo dolía porque ser libre era un privilegio, en tu posición de primer mundo habíamos logrado pagar por esto.

Nosotras no lo habíamos querido así, es triste pensar que era diferente para todos. Algunos no tenían otra cosa que ese lugar. A nadie le importaba si se morían, sólo a los enfermeros y a nosotros nos iba a doler, al final eso no significaba nada. G,I.-  "Por eso aún regresas. No eres libre. Necesitas este lugar, lo necesitas para sentirte vivo." Y cuando no te queda absolutamente nada, lo último que sirve hacer es ir a una institución mental a que parezca que a alguien le importa tu vida. Lo único que teníamos Fernanda y yo eran esas personas, y otras que gritaban que ya no soportaban estar ahí, furiosas, nosotras llorábamos igual. A todos nos dolía. Sí era un first-world-drama, la clínica privada y las horribles cenas a las 20:00 hrs en ella.

Algunas personas decidieron encerrarse en una caja de zapatos. Pero no arreglaron sus problemas, ninguno de nosotros, en realidad nadie lo hizo. Acá afuera, donde ocurrió al fin el día en que hablamos a través de las redes sociales, convenciéndonos que ninguno de esos meses pasaron, donde es un secreto excepto entre nosotros. Hablamos y sabemos que todo sigue igual. En este universo donde pasan cosas cotidianas, aún somos los mismos, y seguimos confundidos y seguimos llorando. Se supone que allá dentro íbamos a pensar para estar sanos, pero estábamos tomando muchísimo Clonazepam y supongo que entonces no se podía lograr ninguna de las dos cosas, ahora concluyo sin querer que la intención nunca fue esa, y ahora todo duele mucho más gracias a ello. Yo me siento mucho más frágil después de haber vivido allí. El mundo de afuera nos enferma, supongo, pero engañarnos pensando que lograríamos estar sanos es ignorar que estamos vivos.


CADE es una basura muy bien decorada.

Quizás ahora sólo es cuestión de insistir que no estamos tan mal.
Y convencernos, o fingir. Definitivamente yo sólo finjo. Aún.



Qué mal.

9 jul 2014

Comienzo una vez en la curiosidad irresistible, cinco años en los cuales espero a la atrevida en ficheros llenos de aplausos, míos, sobre todo, y risas, también esas.


 Mi título, mi padres, mi novio. Festejos.

–. Hoy me gradué. Tengo sed. La puerta está allá y soy diminuta. Cómo asecha la mente, cómo muerde la cabeza, las venas se forman a disposición del impulso, el pensamiento no cabe dentro de nosotros, porque somos tantos y estamos confundidos aún.
–. Si encuentro la calle que no conocía, si me encuentro al reír es porque lo necesitaba tanto, 
porque tiramos la moneda y apostamos a ganar.
–. Es tiempo, y logro pensar sin esforzarme tanto. La solución está en la compañía, eso es lo que dice Necro, donde el mundo y donde nos colocamos un lugar en el.
–. No quiero subirme a un tren que no sé a dónde va, aunque el rugido sea fuerte y audaz, no corresponde – O eso digo, que ya no soy una niña pequeña y debo asumir el oficio.
–. Me da miedo estar sola, pero no lo estoy. 

Soy una apio cebolla, no sé, la vanidad.
- greniers