Ellas no están tristes,
están cerca de la angustia en mis dedos,
de niñas hambrientas con huesos suaves
y de colores que no sabemos.
Algunos años más de hoy
ya podrán ver tan lejos,
Se rascarán las manchas pardas.
Maquillarán arañas.
Las circunstancias
ocurrirán dos veces, se alejarán,
pero sus condiciones darán vuelta
Y la gravedad
también seguirá aquí,
como en la cinta amarilla del teatro
donde ella no sabe más
hablar, pues ya lo sabía todo
mucho antes que banderas rosas,
que el refugio diluido,
que el retiro de mamá.



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